Revisión sistemática para TFG y TFM: método y ejemplo
Actualizado el Pedro Puente Gil

Una revisión sistemática no consiste en reunir artículos y resumirlos en el orden en que aparecieron en el buscador. Es una investigación sobre investigaciones: parte de una pregunta delimitada, fija por adelantado cómo se buscará y seleccionará la evidencia, evalúa sus limitaciones y deja un rastro que otra persona pueda examinar.
Ese rastro es lo que diferencia un trabajo reproducible de una bibliografía comentada. El tribunal debería poder entender qué fuentes se consultaron, con qué estrategia, qué registros se descartaron, por qué se excluyeron y cómo se pasó de los estudios incluidos a la conclusión. No tiene que obtener exactamente los mismos resultados al repetir la búsqueda meses después, pero sí debe poder reconstruir las decisiones.
Primero, identifica qué tipo de revisión te piden
«Revisión bibliográfica», «revisión narrativa», «revisión sistemática» y «scoping review» no son etiquetas intercambiables. Una revisión narrativa puede sintetizar un campo con una selección razonada y flexible. Una revisión sistemática intenta responder a una pregunta específica mediante criterios y métodos definidos de antemano. Una revisión de alcance o scoping review cartografía conceptos, tipos de evidencia y lagunas cuando la pregunta todavía es amplia.
Existen además revisiones de efectividad, cualitativas, de prevalencia, etiología, economía, métodos mixtos y otras variantes. El Manual de síntesis de evidencia de JBI presenta metodologías distintas porque no todas las preguntas se responden con el mismo diseño.
Antes de elegir, revisa la guía docente y confirma con el tutor qué producto espera. Llamar «sistemática» a una búsqueda narrativa añade obligaciones metodológicas que luego deberán cumplirse. Y aplicar una plantilla sanitaria a un problema jurídico o educativo puede producir una estructura formalmente ordenada pero inadecuada para la evidencia disponible.
PRISMA sirve para informar, no sustituye al método
PRISMA significa Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses. La web oficial de PRISMA la define como una guía destinada a mejorar el reporte de las revisiones sistemáticas: ayuda a explicar por qué se hizo la revisión, qué métodos se usaron y qué resultados se encontraron.
La actualización PRISMA 2020 incluye una lista de comprobación, una versión ampliada, una lista para el resumen y diagramas de flujo. Esos materiales son muy útiles al redactar, pero marcar casillas no convierte por sí solo una búsqueda en sistemática. El protocolo y las decisiones metodológicas deben apoyarse en una guía adecuada, como el Cochrane Handbook para determinadas revisiones de intervenciones o el manual de JBI para otros tipos de síntesis.
Esta distinción corrige una confusión habitual: el diagrama PRISMA documenta el flujo de registros y estudios; no decide la pregunta, las bases de datos, la herramienta de riesgo de sesgo ni la forma de síntesis.
Paso 1: formula una pregunta que pueda revisarse
Una pregunta como «¿qué se sabe sobre la lumbalgia?» es demasiado amplia para una revisión sistemática de TFG. En una revisión de intervenciones sanitarias, PICO ayuda a concretarla:
- P, población: personas adultas con lumbalgia crónica inespecífica;
- I, intervención: ejercicio terapéutico supervisado;
- C, comparación: atención habitual u otra intervención;
- O, resultado: intensidad del dolor y discapacidad funcional.
La pregunta podría ser: «En adultos con lumbalgia crónica inespecífica, ¿qué efecto tiene el ejercicio terapéutico supervisado, frente a la atención habitual, sobre el dolor y la discapacidad?». PICO no es obligatorio para toda revisión. Según la evidencia y el objetivo pueden resultar más adecuados PICo, PEO, SPIDER u otros marcos. Lo importante es que la estructura se corresponda con el tipo de pregunta, no completar letras por rutina.
Antes de continuar, busca revisiones recientes sobre la misma cuestión. El objetivo no es cambiar de tema automáticamente si existe una, sino comprobar si tu revisión aportará una actualización, otra población, un resultado diferente o un contexto que todavía no se ha sintetizado.
Paso 2: redacta el protocolo antes de ver los resultados
El protocolo protege frente a una tentación muy humana: adaptar los criterios después de conocer qué estudios favorecen la conclusión esperada. Debe fijar, como mínimo, la pregunta, los criterios de elegibilidad, las fuentes de información, el proceso de selección, los datos que se extraerán, la evaluación del riesgo de sesgo y el plan de síntesis.
Los cambios pueden ser necesarios, pero deben fecharse y justificarse. Lo que no debe hacerse es cambiar un criterio porque elimina un resultado incómodo. El capítulo inicial del Cochrane Handbook explica por qué planificar con antelación reduce sesgos y hace manejable la revisión.
En un trabajo universitario, el protocolo puede quedar como documento interno, anexo o apartado aprobado por el tutor. Algunos protocolos sanitarios reúnen las condiciones para registrarse en PROSPERO; otros pueden conservarse en un repositorio como OSF. El registro no debe prometerse como requisito universal, porque depende del alcance y de las reglas de cada plataforma.
Paso 3: convierte los criterios en decisiones observables
Los criterios de inclusión y exclusión deben permitir que dos personas entiendan del mismo modo qué estudios entran. «Artículos relevantes» no es un criterio. Sí lo serían una población definida, un diseño concreto, una intervención identificable, un comparador aceptado y uno de los resultados preespecificados.
También hay que pensar qué unidad se incluye. Un mismo estudio puede producir un protocolo, un artículo de resultados y un seguimiento. Esos tres registros no equivalen necesariamente a tres estudios. La extracción debe vincular las publicaciones que proceden de la misma investigación para no contar participantes o efectos por duplicado.
No existe una regla general de «últimos cinco años» ni una cantidad correcta de criterios. Un límite temporal solo se justifica si responde a la pregunta, por ejemplo, una tecnología introducida en una fecha concreta. Excluir por idioma, disponibilidad inmediata del PDF o ausencia de un resultado favorable puede introducir sesgo y debe valorarse con el tutor y la guía metodológica.
Paso 4: diseña una búsqueda reproducible
La estrategia combina vocabulario controlado, cuando la base lo ofrece, y términos libres. En PubMed, el ejemplo de lumbalgia podría relacionar términos MeSH y sinónimos de población, intervención y resultados. La cadena exacta se adapta a cada base: copiar la sintaxis de PubMed en Scopus no garantiza que la búsqueda signifique lo mismo.
Para cada fuente registra:
| Elemento | Qué debe quedar guardado |
|---|---|
| Fuente | Base de datos, plataforma y cobertura utilizada |
| Fecha | Día de la búsqueda o de la actualización |
| Estrategia | Cadena completa tal como se ejecutó |
| Límites | Filtros aplicados y justificación |
| Resultado | Número de registros recuperados |
| Exportación | Formato, archivo y versión conservada |
No hay un número universal de bases. Se eligen por su cobertura y por el tipo de evidencia. El capítulo de búsqueda de Cochrane señala que una sola base puede dejar fuera estudios relevantes y recomienda planificar la búsqueda con apoyo de un especialista en información cuando sea posible.
Google Académico puede ayudar a localizar citas, versiones o literatura relacionada, pero sus resultados cambiantes y el acceso limitado al conjunto completo dificultan que sea la única fuente de una búsqueda sistemática. Puede usarse como complemento si se documenta el procedimiento. La extensión PRISMA-S ofrece una lista específica para informar las búsquedas.
Paso 5: elimina duplicados y realiza el cribado
Exporta todos los registros a un gestor como Zotero, EndNote o Mendeley, o a una herramienta de cribado como Rayyan, y conserva el archivo original. La deduplicación automática necesita revisión: dos referencias con pequeñas diferencias pueden ser el mismo informe, y dos artículos parecidos pueden corresponder a resultados distintos de un estudio.
El cribado suele tener dos fases. Primero se revisan título y resumen. Después se lee el texto completo de los candidatos. En esta segunda fase debe registrarse un motivo de exclusión claro y único para cada estudio descartado, como población no elegible, diseño no incluido o intervención distinta. «No relevante» no permite auditar la decisión.
Los estándares profesionales exigen decisiones independientes por más de un revisor en fases críticas. Un TFG realizado por una sola persona no debe simular ese control. Si el tutor no puede hacer una segunda revisión, documenta la limitación, realiza una comprobación diferida de una muestra y describe con exactitud qué se hizo.
Paso 6: construye el diagrama de flujo PRISMA
El diagrama resume los registros identificados, los eliminados antes del cribado, los examinados, los informes buscados y no recuperados, las exclusiones a texto completo con motivo y los estudios finalmente incluidos. Debe cuadrar con la base de cribado y con la tabla de estudios.
La plantilla oficial del diagrama PRISMA 2020 ofrece versiones para revisiones nuevas y actualizadas, con o sin otras fuentes. No rellenes el gráfico al final «a ojo». Actualízalo desde el registro de decisiones, porque una diferencia entre cifras suele revelar duplicados mal tratados o exclusiones sin documentar.
Paso 7: extrae datos y evalúa el riesgo de sesgo
Prueba la tabla de extracción con dos o tres estudios antes de completar el resto. Debe recoger los datos necesarios para responder a la pregunta: referencia, contexto, diseño, muestra, intervención o exposición, comparador, resultados, tiempo de seguimiento, medidas de efecto y observaciones relevantes. Copiar el resumen del artículo no sustituye esta estructura.
La herramienta de evaluación depende del diseño y del nivel del resultado. RoB 2 se utiliza para determinados ensayos aleatorizados; ROBINS-I, para estudios no aleatorizados de intervenciones; y JBI dispone de instrumentos para otros diseños. CASPe puede ayudar a una lectura crítica, pero no debe elegirse una escala solo porque aparece en otro TFG. El protocolo debe explicar qué herramienta se empleará, quién la aplicará y cómo influirá en la síntesis.
«Calidad metodológica» y «riesgo de sesgo» tampoco son sinónimos exactos. Una puntuación global puede ocultar que el resultado central está especialmente expuesto a una desviación sistemática. Por eso conviene presentar los juicios por dominios y no reducir toda la evaluación a una cifra.
Paso 8: sintetiza por preguntas y resultados
Una síntesis no es una sucesión de fichas: «Autor A encontró..., Autor B encontró...». Debe agrupar estudios comparables, explicar semejanzas y diferencias, valorar el peso de sus limitaciones y responder a cada resultado preespecificado.
En el ejemplo de lumbalgia, podrías separar dolor, discapacidad, adherencia y efectos adversos; después comparar duración, intensidad y modalidad de los programas. Si los estudios son demasiado heterogéneos para combinarse, la síntesis narrativa debe seguir una estructura explícita. No se cuentan resultados «positivos» y «negativos» como votos, porque ignora tamaño de efecto, precisión, diseño y riesgo de sesgo.
El metaanálisis es una técnica posible, no una condición para que la revisión sea sistemática. Solo debe realizarse cuando tenga sentido combinar las estimaciones y se disponga del conocimiento estadístico necesario. Forzar una media entre estudios incompatibles produce una cifra precisa en apariencia y pobre en significado.
Cómo redactar metodología, resultados y discusión
La metodología explica el proceso previsto y ejecutado: diseño, protocolo, criterios, fuentes, estrategias, gestión de registros, selección, extracción, riesgo de sesgo y síntesis. Los resultados muestran el flujo PRISMA, las características de los estudios, las evaluaciones y los hallazgos. La discusión interpreta esos hallazgos frente a la pregunta, la evidencia previa, las limitaciones de los estudios y las del propio proceso.
No escondas que el cribado fue de un único revisor, que una base relevante no estaba disponible o que los estudios fueron muy heterogéneos. Declarar una limitación no invalida automáticamente el TFG; ocultarla impide valorar el alcance real de las conclusiones.
Antes de entregar, pasa la lista oficial PRISMA 2020 y comprueba que cada elemento aplicable aparece en un lugar identificable. Después haz una segunda revisión de coherencia numérica entre registros, informes, estudios, tablas y texto.
Cuando la revisión forma parte de una investigación doctoral, además debe encajar con los objetivos globales, el resto de capítulos y la aportación de la tesis. Si necesita ordenar esa coherencia, puede consultar nuestra ayuda con tesis doctoral.
Fuentes y herramientas consultadas
- PRISMA 2020, documentos oficiales
- Lista de comprobación PRISMA 2020
- Diagrama de flujo PRISMA 2020
- PRISMA-S para informar búsquedas
- Cochrane Handbook, métodos centrales
- Cochrane Handbook, búsqueda y selección
- JBI Manual for Evidence Synthesis
Guías relacionadas
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una revisión bibliográfica y una revisión sistemática?
Una revisión bibliográfica o narrativa ofrece una síntesis razonada con un proceso de búsqueda más flexible. Una revisión sistemática responde a una pregunta delimitada mediante un protocolo previo, criterios de elegibilidad explícitos, búsqueda documentada, selección trazable, evaluación crítica y un método de síntesis definido. El nombre y los requisitos concretos deben comprobarse en la guía de la titulación.
¿PRISMA es la metodología de una revisión sistemática?
No exactamente. PRISMA 2020 es una guía para informar de manera completa y transparente por qué se hizo la revisión, qué métodos se utilizaron y qué resultados se obtuvieron. El método se diseña con un protocolo y una guía apropiada al tipo de revisión, como los manuales de Cochrane o JBI.
¿Cuántos artículos debe incluir una revisión sistemática de TFG?
No existe una cifra universal. El número final depende de la pregunta, los criterios, las bases consultadas y la evidencia disponible. El objetivo no es alcanzar una cuota, sino identificar de forma suficiente y reproducible los estudios elegibles y justificar cada decisión. Una revisión con pocos estudios puede ser válida si la búsqueda fue rigurosa y la escasez se interpreta como hallazgo.
¿Se puede hacer una revisión sistemática con un solo revisor?
Los estándares metodológicos recomiendan que al menos dos personas tomen de forma independiente determinadas decisiones de selección y evaluación. En un TFG quizá no sea viable. En ese caso debe seguirse la normativa, acordar el procedimiento con el tutor, documentar las comprobaciones disponibles y declarar la limitación sin presentar el proceso como equivalente a una revisión profesional con doble revisor.
¿Es obligatorio hacer un metaanálisis?
No. Una revisión sistemática puede realizar una síntesis narrativa estructurada cuando los diseños, poblaciones, intervenciones o resultados no permiten combinar estimaciones. El metaanálisis solo es apropiado cuando la pregunta, los datos y la comparabilidad de los estudios lo justifican y su método se ha planificado.
