Por qué un TFG redactado con IA puede arruinar tu perfil profesional a medio plazo
Usar IA para redactar tu TFG o TFM, en el mejor de los casos podría servirte hoy, pero en unos años delatará un texto genérico y sin criterio propio, perjudicando tu perfil profesional.
"¡Parece real!"
Esa fue la reacción de muchos jugadores cuando vimos los primeros gráficos 3D de la PlayStation original (PS1) o los primeros Grand Theft Auto en tres dimensiones.
En su día, aquellas texturas borrosas y modelos poligonales nos deslumbraban por su realismo. ¿Cómo podía parecernos "real" algo que hoy vemos tan tosco? La respuesta está en el contexto histórico: nunca habíamos visto nada mejor, nuestro cerebro no tenía con qué compararlo.
La percepción se construye a partir de las experiencias previas. Lo que en 2004 era el techo gráfico, a nuestros ojos entrenados del 2026 nos resulta obviamente artificial. En otras palabras, creímos que aquello era realista porque, para nuestra referencia de aquel entonces, lo era.

Los gráficos poligonales de este juego, con sus texturas de baja resolución y modelos tridimensionales simples, representaban en su época el pináculo del realismo en videojuegos de mundo abierto. Hoy, dos décadas después, nuestros ojos entrenados identifican inmediatamente su naturaleza artificial. El mismo fenómeno ocurrirá con los textos generados por IA: lo que hoy parece "suficientemente bueno" se volverá evidentemente genérico con el paso del tiempo.
Lo mismo está ocurriendo ahora con los textos generados por IA.
Un TFG con IA (o TFM con IA) contando con que el detector anti-IA no lo tire por tierra y que el tutor pase un poco del tema, quizás en algunos casos podría colar hoy, porque el lector típico no está aún acostumbrado a detectar escritura sintética.
ChatGPT, Claude o Gemini son relativamente nuevas, así que pocos evaluadores distinguen a simple vista un párrafo escrito por un estudiante de uno escrito por una máquina. Si nadie lo nota, no pasa nada… ¿verdad?
El problema es que esa percepción también es temporal. Igual que los gráficos retro envejecen mal, un documento académico genérico creado con IA puede no delatarse ahora, pero acabará haciéndolo. La tesis central: lo preocupante de usar IA para escribir tu TFG no es aprobar hoy, sino cómo envejecerá ese texto mañana. Piensa en 5 o 10 años vista, cuando tu Trabajo de Fin de Grado siga formando parte de tu expediente, de tu perfil profesional y del repositorio público de tu universidad, donde cualquier recruiter puede tener acceso a él.
¿Por qué hoy un TFG con IA "cuela"?
En pleno 2026, presentar un trabajo académico escrito íntegramente por una IA es tentador porque, de entrada, en algunos casos funciona. El nivel medio de los TFG y TFM no suele ser brillante: muchos estudiantes los hacen por cumplir, con pocas aspiraciones de calidad y originalidad (que coincide normalmente con su nivel de aspiración laboral).
Además, ni profesores ni tribunales están aún habituados a identificar la "huella digital" de estos textos. Es un fenómeno reciente y, salvo que el uso de IA sea descarado, lo más probable es que nadie lo note ahora mismo. Esta sensación de seguridad ("si nadie lo nota, aquí no ha pasado nada") es comprensible, pero engañosa con uno mismo.
Con un TFG generado por IA de manera minuciosa, si no te pillan podrías cumplir el expediente hoy, sí. Sacas el aprobado raspado, obtienes el título y a otra cosa. Sin embargo, cumplir por cumplir implica desaprovechar por completo el valor futuro de ese proyecto. Un TFG no es solo un trámite académico; bien planteado, puede ser tu primera obra profesional, un activo que te diferencie en el mercado laboral. Y en ese sentido, usar la IA como atajo te permite (en el mejor de los casos) quitarte el TFG de encima con un aprobado, pero te deja con las manos vacías de cara al futuro.
La IA te da un texto "aceptable", para aprobar, no una carta de presentación al recruiter que proyecte tu marca personal. Y hoy cuela porque el listón académico está bajo y pocos detectan un texto generado por IA, pero cuando se trata de buscar un trabajo, a un recruiter no se la cuelas igual de fácil que a un tutor que se lee los TFGs de sus alumnos en diagonal (como es lógico, porque no le pagan ningún plus por tutorizar TFGs, pero eso es otro tema que da para otro artículo).
Qué cambia cuando pasan 5–10 años
Imaginemos que ya tienes tu título y han pasado unos años. Estás en un proceso de selección para un puesto atractivo, o quizá optando a un ascenso donde evaluarán a fondo tu perfil. Aquí es donde aquel TFG escrito con IA reaparece en escena. Con 5 o 10 años más de experiencia, los profesionales que revisen tu candidatura (sean reclutadores, responsables de RR. HH. o futuros jefes) tendrán un criterio mucho más fino. El ojo del experto estará entrenado para detectar patrones de escritura con IA que en 2026 se le pasaban por alto.
De hecho la literatura científica ha demostrado y documentado que, con la práctica, los humanos nos volvemos más hábiles identificando los rasgos relevantes e ignorando la "paja" irrelevante (Fahle, 2005). Aplicado a nuestro caso: dentro de 5 años, los TFGs y TFMs hechos con ChatGPT, cantarán (más aún de lo que ya lo hacen hoy, solo que actualmente muchos tutores miran hacia otro lado porque no se quieren complicar la vida e incluso ellos mismos usan la IA para corregir los TFGs).
Y cantarán por varios motivos:
En primer lugar, la estandarización del lenguaje de IA. Si cientos de miles de estudiantes empiezan a usar herramientas tipo ChatGPT para sus trabajos, muchos documentos acabarán pareciéndose entre sí. Las IAs actuales tienden a un estilo neutro, impersonal, plano (frases gramaticalmente bien formadas, pero sin impronta personal) y que para colmo, comparten patrones estadísticos. Con el tiempo, incluso sin detectores software anti-IA, cualquiera que lea varios TFG escritos con IA notará esas similitudes cansinas. Será el equivalente a los gráficos poligonales de la década de los 2.000: en su día nos deslumbraron por su supuesta fidelidad con la realidad, pero hoy nos resultan evidentes y objetivamente una basura (a comparación de los que tenemos hoy, claro).
En segundo lugar, los modelos de lenguaje mejoran exponencialmente. La IA que usaste en 2026 para escribir tu TFG quedará obsoleta en unos pocos meses. Cuando salgan nuevos modelos más avanzados, el "estilo ChatGPT-5 de 2026″ o el "tono Gemini-3″ se reconocerán como algo anticuado. Lo que hoy suena sofisticado, mañana sonará robótico. Piénsalo: textos que en 2023 parecían escritos por un humano hoy nos resultan claramente generados por IA (a poco que no seamos analfabetos funcionales), porque las IA actuales escriben bastante mejor que las de hace tres años. Del mismo modo, en 2030 un reclutador podría leer tu TFG de 2026 y pensar: "Este TFG se ve que lo hizo con la IA de esa época".

Nuestro cerebro aprende a reconocer patrones con la exposición repetida. Igual que entrenamos el ojo para detectar gráficos obsoletos, los profesionales del futuro entrenarán su criterio para identificar textos genéricos generados por IA. Lo que hoy pasa desapercibido, mañana será evidente.
Ten en cuenta que el TFG es un documento que acompañará tu expediente académico duranta toda tu carrera laboral. A diferencia de un examen o de un trabajo de clase más, tu Trabajo de Fin de Grado queda archivado: es público (muchas universidades lo suben a repositorios), lo puedes adjuntar al CV, y es normal aportarlo en oposiciones o procesos de selección cualificados.
Aunque tú no lo muevas, podría aflorar en un proceso de selección si al recruiter le da por investigar. Y cuando alguien lo lea con detenimiento en 5–10 años, ese texto genérico de IA no sumará nada… e incluso podría restar. Y en un desempate entre candidatos, un evaluador podría usar el TFG como criterio de selección final. ¿Qué mejor manera de diferenciar a dos personas que ver cómo investigaron y escribieron sobre un tema complejo? Si tu TFG fue mero relleno hecho por IA, en ese momento quedará en evidencia y jugará en tu contra.
El error de pensar el TFG como un trámite del que no se puede sacar partido positivo
Muchos estudiantes abordan el TFG/TFM con mentalidad cortoplacista. Es normal: tras cuatro o cinco años de carrera, la prioridad es acabar. Y en eso estamos de acuerdo, puesto que cada mes que pasa, es un mes menos de experiencia laboral a la hora de competir por un puesto de trabajo de calidad.
Así que se ve el TFG como lo que es: un trámite pesado, el último obstáculo antes de graduarse. Con esa perspectiva, encargarlo a una IA parece una solución lógica: total, "¿para qué me voy a romper la cabeza si ni siquiera me interesa el tema?". Pero aquí está el error: asumir que de tu TFG no puede salir nada útil para tu futuro profesional. Es cierto que en la práctica muchos Trabajos de Fin de Grado se quedan cogiendo polvo digital, desaprovechados. Pero en un mercado laboral cada vez más competitivo, no tiene sentido malgastar esa carta que podría abrirte puertas.
Piensa en cientos de graduados solicitando el mismo puesto. Todos con expedientes similares, todos manejando los mismos programas básicos, todos con un nivel parecido de inglés. ¿Cómo destacar entre esa multitud de clones? Un buen TFG puede ser una señal clara de tu diferenciación. Un candidato "del montón" presentará un proyecto insulso o genérico; uno sobresaliente aprovechará el TFG para demostrar especialización, profundidad o creatividad. Ahí es cuando el trámite se convierte en oportunidad.
Por ejemplo, si tu TFG fue una investigación aplicada en una empresa o un análisis innovador de cierta tecnología, podría constituir un tema de conversación en la entrevista, o un inicio de aproximación en frío al recruiter de la empresa en la que aspiras trabajar. En cambio, si optaste por la vía fácil de hacer un trabajo mediocre con IA y tu TFG no dice nada (o ni recuerdas de qué iba porque hiciste un Frankenstein de copia/pegas con ChatGPT), pierdes un posible factor de desempate a tu favor.
Claro que da pereza y quita tiempo, pero no tienes por qué renunciar a nada: puedes encargarnos la redacción de tu TFG o TFM, uno de nuestros expertos (que ha estudiado tu mismo grado y tu mismo máster) te redacta a mano un trabajo de calidad, y tú mientras tanto sigues a lo tuyo. Ahí tienes la oportunidad de tener un trabajo con el que lucirte, que profundice en un área que te interese y de contar con un documento que cause buena impresión en contextos profesionales. Si lo consideras una carga sin valor, solo te centrarás en quitártelo de encima (y la IA, si tu tutor es un pasota, a veces sirve para eso). Pero si lo ves como una inversión en tu perfil profesional, entenderás que más allá de la nota, lo que proyectes con tu TFG puede jugar a tu favor en el futuro. Y eso nos lleva al siguiente punto: cómo se nota cuando un trabajo final está hecho con IA.
Qué delata un TFG hecho con IA
¿Piensas que un texto generado por IA suena perfecto y por tanto indistinguible?
Pues te equivocas. Tiene marca de agua, aunque no sea literal. Veamos algunas señales sutiles (y no tan sutiles) que delatan un TFG o TFM (o cualquier texto académico) escrito con IA:
- Estructura excesivamente simétrica. La IA suele repartir el contenido de forma muy homogénea. Por ejemplo, cuatro capítulos con extensión casi idéntica, todos con el mismo número de apartados, sin apartarse de la plantilla estándar. A primera vista parece correcto, pero precisamente esa perfección geométrica levanta sospechas: en un trabajo humano suele haber partes más desarrolladas que otras según el interés del autor y la bibliografía disponible.
- Ausencia de decisiones y opinión. Un rasgo claro es la falta de una postura propia. La IA genera texto neutro, políticamente correcto y que no se casa con nadie. Con esto no quiero decir que en el TFG tengas que escribir de forma vulgar o behemente, sino que un TFG escrito así, hará un collage de referencias bibliográficas y datos básicos, pero sin mojarse ni extraer conclusiones de cosecha propia (que precisamente es lo que se busca en un TFG). Es el típico texto que no dice nada. Los evaluadores pueden notar que tras muchas páginas el autor no muestra criterio ni saca un hilo conductor claro… que suena a robot. Pues claro, porque lo ha hecho un robot.
- Escritura genérica (o promediada, como se dice en el argot de la IA). Si quien lee ha consumido suficientes textos académicos, notará que ese TFG carece de la huella única que cada estudiante suele dejar en su escritura. Muchos estudiantes se piensan que como no son Cervantes, es preferible que lo escriba una IA a ellos mismos, con sus luces y sombras. Pero todo lo contrario: el tutor (y cualquiera con dos dedos de frente), al leer un TFG espeará el nivel de redacción de un estudiante de 22 años, no de un Premio Nobel de Literatura. Así que si no se te da bien escribir, no es excusa para usar la IA: es mejor que te expreses mal a que te lo escriba un robot.
- Patrones "estadísticos" repetitivos: ¿Te has dado cuenta de que ChatGPT siempre acaba los textos con "En conclusión," o "En resumen,"? Pues como ése, tiene decenas de patrones que saltan a la vista.
- Cuando sale el siguiente modelo, al anterior se le ven las costuras: Y esto es precisamente lo que veníamos diciendo en la introducción, cuando hablábamos de los videojuegos: que a medida que salían mejores gráficos, nos íbamos dando cuenta de que los que pensábamos que eran texturas "casi-reales", en realidad eran una basura. Imagina un TFG escrito en 2025 con ChatGPT-4. En su momento parecía decente. Ahora, solo un año después, cualquiera que preste un poco de atención al texto notará expresiones típicas y limitaciones de aquella versión (por ejemplo, bibliografía inventada, exceso de listados, cierto tono enciclopédico, etc.). Del mismo modo, un TFG hecho con la IA de 2026 probablemente exhibirá sus costuras cuando las comparativas se hagan con la IA de 2030. Es como ver un vídeo antiguo en VHS: en su época era calidad estándar y el ojo lo percibía como "calidad super nítida", pero hoy se ve borroso. La tecnología avanza y deja en evidencia a quienes usaron modelos de lenguaje para redactar sus obras.
Todas estas señales hacen que un TFG generado automáticamente se detecte cada vez más rápido. Hoy puede que solo un tutor implicado y que lea el TFG con atención se dé cuenta (porque seamos realistas: los tutores no son tontos, y si se la cuelas con un TFG hecho con IA es porque deja que se la cueles, no porque no se dé cuenta de la chapuza). Mañana será del dominio común. Las universidades ya están integrando sistemas antiplagio con detectores de IA (que dicho sea de paso, son una basura y fallan más que una escopeta de feria) y aunque las IA futuras también mejorarán para intentar sonar más humanas, la paradoja es que lo que produce la IA tiende a ser cada vez más uniforme, porque aprende de los mismos datos. Salvo que edites profundamente el documento (en cuyo caso, ¿no sería más fácil haberlo escrito tú o encargárselo a un profesional?), tu TFG hecho con IA lleva un "ADN" reconocible que tarde o temprano saldrá a la luz.
Cómo un buen TFG puede jugar a tu favor profesionalmente
Así como un TFG vacío puede convertirse en un lastre, un buen TFG puede ser un trampolín. Conviene resaltar esto: tu Trabajo de Fin de Grado puede ser mucho más que un papeleo. De hecho, para muchos recién titulados es de las pocas piezas de "trabajo real" que pueden mostrar al buscar empleo. Las empresas, másteres o empleadores que sí leen con atención los TFG (que los hay, sobre todo en sectores técnicos o de investigación) buscan en ellos señal de pensamiento crítico, capacidad de análisis y dominio de un tema concreto.
¿De qué manera puede un TFG reforzar tu perfil? Imagina que estudiaste Ingeniería Informática y tu TFG fue el desarrollo de una pequeña aplicación móvil para optimizar rutas de transporte público. Cuando te presentes a una oferta de desarrollo de software, ese proyecto es oro: demuestra habilidades técnicas (programación, diseño de interfaz), gestión de proyecto (lo sacaste adelante tú solo) e incluso preocupación por resolver un problema real de la comunidad. Podrás hablar de él en la entrevista con entusiasmo y detalle, dejando ver tu criterio propio y conocimiento. Ahora imagina que en lugar de eso entregaste un TFG genérico sobre "Introducción a la programación en Java" sacado de resúmenes o IA. ¿Vas a mencionarlo siquiera? Probablemente no, porque sabes que no aporta nada especial.
Otro ejemplo: María hizo el TFM de su máster en Biotecnología sobre un método innovador de detección de patógenos en agua potable, colaborando con un laboratorio municipal. Años después, al optar a un puesto en una empresa de salud pública, su trabajo sale a relucir: el reclutador ve en su CV el título del TFM y le pide que cuente más. María explica sus hallazgos y cómo tuvo que resolver obstáculos experimentales. Esa conversación fluye naturalmente y posiciona a María como una candidata con pasión y experiencia en el tema, incluso antes de tener años de trabajo formal. Su TFM fue su carta de presentación para brillar.
No todos los casos son tan espectaculares, claro está. Pero incluso un TFG modesto, si está bien planteado, puede darte argumentos en un proceso de selección. Puede servir para mostrar tu método de trabajo ("Elegí esta metodología por X razón…"), tu capacidad de síntesis, tus intereses particulares ("decidí analizar tal cosa porque me preocupa Y…"). En un mundo de perfiles clonados, cualquier elemento diferenciador suma. El TFG, al ser una obra personal y relativamente libre, es terreno fértil para cultivar esa diferenciación. Pero eso solo ocurre si realmente lo haces tuyo y le imprimes calidad. En cambio, si delegas en una IA y produce algo estándar, estarás desperdiciando esa oportunidad de darle a tu perfil un pequeño brillo extra.
IA como herramienta vs IA como sustituto
Llegados a este punto, conviene matizar: la inteligencia artificial no es el enemigo. De hecho, usada de forma inteligente, puede ser una gran aliada en tu redacción académica. La clave está en cómo la utilizas. No es lo mismo apoyarte en la IA como herramienta que delegarle todo el trabajo. Y desde luego, tampoco es lo mismo cualquiera de esas opciones que contratar una redacción profesional humana. Cada enfoque tiene sus ventajas e inconvenientes. A continuación, los comparamos:
| IA como sustituto | IA como herramienta | Redacción profesional humana |
|---|---|---|
Ventajas:
Inconvenientes:
|
Ventajas:
Inconvenientes:
|
Ventajas:
Inconvenientes:
|
En síntesis, usar la IA como herramienta es completamente válido e incluso recomendable: te apoya pero no sustituye tu intelecto. En cambio, usar la IA como sustituto (que ella haga todo y tú nada) conlleva los riesgos ya mencionados. Y por último, tienes la opción de la redacción 100% humana por encargo, que maximiza la calidad a cambio de una inversión. Cada quien debe decidir qué valora más: la inmediatez, el equilibrio o la excelencia con miras al futuro.
La solución práctica: no renuncias a nada
Después de leer todo lo anterior, puede que te asalte una preocupación: "De acuerdo, no quiero arriesgar mi perfil profesional usando IA a lo loco, ¿pero entonces qué hago? No tengo tiempo ni quizá habilidad para escribir un TFG excelente por mí mismo…" Tranquilidad. Existe una solución profesional en la que no tienes que renunciar a nada.
Hablamos de encargar tu TFG/TFM a un servicio de redacción profesional. Ojo, no es lo mismo que poner una IA a escupir texto: aquí quien escribe es una persona experta en la materia, con años de experiencia académica. Por ejemplo, en Trabajos Fin de Grado.es (nuestro servicio), asignamos cada proyecto a un redactor que ha estudiado exactamente la misma carrera (y máster, si es un TFM) que tú. ¿Qué ganas con esto?
- Un trabajo a medida, manual y con criterio real: El redactor humano investiga, estructura y redacta desde cero un borrador robusto para tu TFG/TFM. Al conocer tu campo, aportará ese toque de criterio propio que ninguna IA genérica puede dar. El resultado es un documento coherente, original y de alta calidad académica, listo para una excelente nota.
- Tiempo liberado para ti: Mientras nosotros nos ocupamos de la redacción académica, tú puedes dedicarte a preparar exámenes, mejorar tu currículum, trabajar o atender tus responsabilidades personales. No tienes que posponer la convocatoria ni ir agobiado a última hora. Tendrás tu borrador a tiempo (incluso con entregas parciales para tutorías) sin sacrificar otras áreas de tu vida.
- Tranquilidad y acompañamiento: Durante todo el proceso, mantienes el control. Puedes solicitar tantas correcciones o modificaciones como quieras; el servicio incluye revisiones ilimitadas hasta que el trabajo esté a tu gusto y al de tu tutor. Entregamos también en plazos parciales (por ejemplo, capítulos o apartados) si tu universidad lo requiere, para que siempre estés cubierto. En la práctica, es como tener un coautor experto guiándote, pero con la confidencialidad de que el trabajo lo presentas tú.
- Ética y legalidad: Encargar un borrador para tu TFG/TFM es totalmente legal en España. Nosotros entregamos un borrador original que tú después adaptas y presentas. No fomentamos el plagio (de hecho, garantizamos la originalidad con informes antiplagio) ni violamos normas académicas. Simplemente te proporcionamos un soporte profesional similar a lo que sería contratar un preparador o coach académico, pero entregándote además un producto concreto.
Con un servicio de redacción por encargo no renuncias a presentarlo en esta convocatoria ni a la calidad, ni a tu tiempo. Obtienes un documento con sustancia y cero rastro de IA, que potenciará (y no saboteará) tu perfil profesional a medio plazo. Y al trabajar mano a mano con el redactor (si así lo deseas), incluso puedes aprender por el camino y aprovechar esa experiencia. Es la manera inteligente de tener lo mejor de ambos mundos: apruebas con nota ahora y construyes valor para mañana.
Usar mal la IA para hacer tu TFG puede ahorrarte esfuerzo hoy, pero tiene un coste oculto que pagarás con creces en tu futuro profesional. Un texto genérico, sin alma y potencialmente identificable como fabricado, es un riesgo para tu reputación académica y laboral. En cambio, apostar por la calidad y la autenticidad te permite aprobar hoy sin hipotecar tu mañana. Si te preocupa tu perfil profesional, vale la pena hacer las cosas bien: ya sea escribiendo tú con la ayuda sensata de la IA como herramienta, o confiando en expertos humanos que garanticen un resultado óptimo.
Al final, la decisión es tuya. ¿Prefieres presumir dentro de unos años de un Trabajo de Fin de Grado del que te sientas orgulloso, que puedas mostrar como reflejo de tu capacidad, o arriesgarte a esconder un documento vacío que podría arruinar una oportunidad? La IA está aquí para quedarse, pero úsala a tu favor, no en tu contra. Aprueba hoy, sí, pero pensando en construir tu perfil de mañana. Y recuerda: siempre puedes lograr ambas cosas (aprobar en esta convocatoria sin estrés y obtener un TFG de alto nivel) si tomas la decisión correcta y te apoyas en quienes pueden ayudarte.
¿Quieres explorar esa opción con toda la información? Puedes pedirnos un presupuesto sin compromiso y te contaremos cómo lograr un TFG excelente, ético y que potencie tu futuro profesional.
Bibliografía:
- Fahle, M. (2005). Perceptual learning: Specificity versus generalization. Vision Research, 45 (21), 3015–3023. https://doi.org/10.1016/j.visres.2005.05.014